Iniciación al maquillaje

Se entiende por maquillaje a la técnica destinada a realizar los rasgos faciales en procura de una mejor armonía o simultáneamente disimular los defectos. Los efectos alcanzados por el maquillaje deben ante todo parecer lo mas naturales y por ello se aconseja los usos de tonos discretos y tonos mas subidos que permitan acentuar los rasgos mas interesantes y positivos disimulando las imperfecciones que puedan restar apariencia y personalidad. El arte del maquillaje sigue paso a paso el camino de la moda renovándose en cada temporada.

Los distintos cambios en las indumentarias hace que también se modifique el maquillaje en este sentido los expertos maquilladores varían constantemente el centro de atracción del rostro, así unas veces destacan los ojos, otras los labios, con diferentes coloraciones, combinaciones y formas.

En la actualidad el maquillaje recibe a través de la química cosmética una serie de diferentes fórmulas químicas perfeccionándolas día a día y mejorando las cualidades de cada producto. Diremos entonces que el maquillaje cuenta actualmente con un conjunto de recursos que están al alcance de la mujer dispuesta a usarlos. Ante todo, un buen maquillaje depende mucho del estado de la piel por ello es importantísimo una
rutina diaria de higiene y cuidado facial:

Pasos:

1. Limpiar (crema de limpieza o leche de limpieza)
2. Tonificar
3. Humectar
4. Hidratar

Higienizar, tonificar, humectar y nutrir son los cuatro pasos fundamentales para una correcta
higiene.

La higiene de la piel constituye la base de la estética. Si se emprende a realizarla bien se consigue que la piel respire correctamente y de este modo se mantiene siempre bien. La higiene tiene por objeto mantener los poros libres de toda obstrucción que les impida cumplir sus funciones de respirar, absorber, eliminar desechos y toxinas.

Limpieza:

Colocamos el producto en los cinco puntos ya conocidos (frente, nariz, mentón y ambas mejillas) y los distribuimos por todo el rostro. Masajeando con movimientos circulares ascendentes en cara, cuello y escote. La dejamos actuar durante 5 minutos y la retiramos con papel tisú o esponjas vegetales humedecidas en agua (nunca con algodón), teniendo mucho cuidado al realizar los movimientos sobre todo en las zonas donde hay pliegues de gestos. Desmaquillar las pestañas con dos discos desmaquillantes humedecidos en crema de limpieza, un disco arriba y otro debajo de las pestañas.

Desmaquillar los ojos en forma de 8, con desmaquillante de ojos.

Tonificar:

Este cuidado tiene como principal objetivo estimular la circulación periférica sanguínea y también conservar la elasticidad de los músculos. Para aplicarlo tomamos discos de algodón y los humedecemos con unas gotas de loción y realizamos los masajes ya conocidos con pequeños golpecitos o tecleo (topicar). No lo quitamos de la piel.

El tónico también cumple la función de retirar el resto de producto de higiene. De todo esto deducimos que higienizar y tonificar son paso que siempre deben ir juntos pues cada uno por separado no cumple su función.

Humectar:

Da el agua justa que precisa la piel. Cumple con la función de conservar la humedad de la piel. Ponemos una pequeña cantidad del producto humectante en las palmas de las manos y lo distribuimos por todo el rostro y cuello con movimientos ascendentes, que no tienen porque ser circulares. No lo quitamos de la piel.

Hidratante:

Da el agua que necesita cada piel en particular. Cumple la función como el humectante, de conservar la humedad natural de la piel pero además brinda a la misma hidratación porque contiene un elemento activo muy hidratante (ácido airorinico, urea y surbitol).

Nutrición:

A la piel hay que alimentarla muy especialmente. Existen en el mercado una enorme variedad de cremas nutritivas para diversas edades y diversos tipos de piel. En general hasta los 20 años basta con cuidar con que la piel no se reseque y no se deshidrate. Si por el exceso de sol, viento o frió esto ocurre basta para detener el deterioro los hidratantes y humectantes. Pasados los 30 años (estimado según el tipo de piel y el estado de la misma). Es tiempo de emplear cremas ricas que contengan sustancias biológicamente especiales como sueros minerales o los que contengan polen o jalea real.

Después de los 40 años (estimativo) cuando la producción de hormonas disminuye progresivamente es cuando la mujer debe comenzar con un tratamiento supletorio por vía interna y bajo supervisión medica. Cualquier producto que se emplee debe usarse alternándolos con otros de diferentes elementos activos. La nutrición se hará sobre la piel limpia en cualquier momento del día aplicándola con los masajes adecuados y dejándola actuar no más de 40 o 60 minutos tiempo suficiente para una correcta absorción. Al cabo del tiempo retiramos con tisú, tonificamos y si es necesario humectamos.

Por último colocar agua termal para desinflamar la piel: Tapar con la mano los ojos, y rociar en la frente, luego tapar de nuevo los ojos con la mano y rociar en la zona inferior de la cara. Si queda exceso se retira con discos desmaquillantes.

Es importante también conocer y estudiar a fondo los colores que más nos favorecen de acuerdo con nuestro color de ojos y pelo. Además, el maquillaje debe armonizar con el peinado y la forma de vestir.

Vídeos relacionados:

Principales errores que cometemos al maquillarnos

Escribe un comentario