La base de maquillaje
La función de la base de maquillaje es la de “unificar” el color de la piel y cubrir manchas o granitos. Para que un maquillaje tenga éxito, una base adecuada es indispensable.
El color de la base lo escogeremos en función del tono natural de la piel (para obtener un efecto natural). El tono no debe ser muy oscuro, para que no contraste con el color del cuello. Lo recomendable es utilizar un tono un poquito más claro que tu piel, y aplicarlo en mejillas, nariz, mentón y frente. Para pieles claras es recomendable jugar con las transparencias y evitar tonos demasiado claros, para que no quede la tez pálida. Para pieles morenas, utiliza una base en polvo, para que se funda con tu piel. Si no estás segura de cuál es el tono adecuado, aplica tiras de distintos tonos en tu mejilla o mandíbula: el que se confunda con tu piel es el adecuado.
Base a escoger en función de tu tipo de piel
- Piel seca: base cremosa
- Piel muy sensible: base hipoalergénica
- Piel grasa o con granitos: base oil free
Antes de aplicar la base, debemos limpiar la piel con una loción limpiadora. Si además utilizamos algún exfoliante con regularidad, lograremos que el maquillaje nos dure más tiempo. La aplicación de la base se realiza con capas no muy espesas y uniformemente por toda la cara hasta que esté bien difuminada. Aplica base también en el cuello, para que no parezca que llevamos una máscara.